EDITORIAL

PRIMERO DE MAYO 2022 DE UNIDAD Y ACCIÓN

 

 

Este Primero de Mayo, la voz de las y los trabajadores del mundo deberá ser suficientemente fuerte y organizada para poder ser escuchada por los de arriba.  Las condiciones de vida de la clase trabajadora internacional se deterioran cada vez más en la medida en que la crisis estructural que azota a la economía global y los efectos políticos y sociales de la pandemia provocan dolorosos estragos con la perdida de millones de empleos y del poder adquisitivo de los salarios.

 

El capital se impone la tarea de reanimar su proceso de acumulación por la vía de la precarización del trabajo, el uso intensivo de nuevas tecnologías, el despojo de los bienes comunes y recursos naturales de los pueblos y la destrucción mercantil del medio ambiente; pasando por la desaparición  de  nuestros derechos sociales adquiridos y la cancelación gradual de las libertades democráticas.

 

Vivimos en un mundo lleno de atrocidades. La pandemia dejó al desnudo la vileza del capitalismo; la postpandemia, la avaricia de los grandes centros financieros y empresas trasnacionales que, por encima del interés humano y la naturaleza, se aprestan a redoblar la explotación del trabajo y la tierra para garantizar el funcionamiento de su maquinaria económica destructiva de vidas y porvenires. La guerra de Ucrania, entre potencias mundiales imperialistas, es la expresión sublime de su mezquindad y torpe disputa por la hegemonía global que puede arrastrarnos a una tercera guerra mundial donde al final no habrá vencedores ni vencidos, solo desolación y muerte de la civilización humana.

 

Las y los trabajadores del mundo no podemos seguir igual,contemplando el desastre, divididos, desmovilizados y ajenos a lo que nos depare el futuro. Tenemos que construir un proyecto alternativo de vida para las personas y nuestro hábitat, el planeta tierra. Tenemos que dotarnos de un programa de acción que permita una amplia convergencia de todas las

luchas de resistencia, que posibilite la unidad de todas y todos y perfile el nuevo mundo que con nuestro esfuerzo conjunto es posible. Nuestra voz también debe ser escuchada por los de abajo, por los pueblos originarios, por los campesinos sin tierra, por las mujeres que a diario son hostigadas y asesinadas sin ser escuchadas, por las y los jóvenes sin escuela y sin futuro, por todos lo  que se  autoemplean porque no encuentran trabajo, por todos los oprimidos que habitan en el planeta sumidos en la miseria, el despojo y la desesperanza.

 

Este Primero de Mayo en todo el mundo debe escucharse la voz de las y los trabajadores

gritando ¡Ya basta!

 

Compatriotas, en esta fecha en que las y los trabajadores del mundo levantan su voz y sus

banderas,   no   podemos   dejar   de   manifestar   el   contenido   de   nuestras   demandas   como mexican@s.  A tres años del gobierno de la 4T, hoy podemos decir que las expectativas de un  cambio  profundo  van a  la baja   en la   medida que   las amplias   masas  de  las y  los trabajadores no son vistas como una parte sustantiva de las fuerzas transformadoras de

nuestro país. Si acaso, solo como electores populares cuya participación política comienza y termina en las urnas. De ahí que exista una profunda brecha entre quienes gobiernan y    quienes construyen organizaciones sociales autónomas que resisten al capital y a   la sociedad patriarcal con sus propios medios y demandas. Ejemplo de ello, lo tenemos en el movimiento feminista que demanda un alto a los feminicidios, lo hay también en las decenas de organizaciones de familiares de desaparecidos, organizaciones ambientalistas y en defensa de los derechos humanos que no encuentra respuestas.

 

La militarización del país ya es una preocupación de los organismos internacionales como

la Organización de las Naciones Unidas que critica el hecho de que las fuerzas armadas de nuestro país asuman tareas de seguridad pública, al mismo tiempo que son concebidas,    desde los Estados Unidos, como fuerza de tarea para la contención de los flujos migratorios    que marchan hacia  la frontera norte de México. Por nuestra parte, rechazamos la militarización y demandamos el regreso del ejército y la marina a sus cuarteles. Así mismo, exigimos el respeto y solución a las comunidades indígenas y campesinas que se oponen a los megaproyectos del gobierno federal.

 

Las  causas  que dieron  origen al  descontento popular que desplazó  del gobierno a los partidos neoliberales  del   PRI y el PAN,  en lo fundamental, siguen existiendo como continuidad de las estructuras de dominación y explotación heredadas del pasado reciente, agudizando   las contradicciones propias de una sociedad dividida en clases sociales.

 

Continúan vigentes  las leyes del mercado que sobre explotan la fuerza de trabajo de millones de mexicanos y mexicanas, no se han resuelto las legítimas demandas históricas de quienes fueron víctimas del neoliberalismo, así de los maestros democráticos de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), que reivindican la defensa de la educación pública; hoy, no solo no se ven resueltas sus peticiones sino que los maestros democráticos son víctimas de una campaña de linchamiento mediático que, desde los  gobiernos más represivos del país, los acusan de conservadores; así también, los electricistas en resistencia del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), que lucharon frontalmente en contra de la privatización de la industria eléctrica y pese a ello no han sido reintegrados a la empresa pública Comisión Federal de Electricidad y, peor aún, hoy los electricistas en resistencia son víctimas de constantes ataques de algunos funcionarios del gobierno federal en contra de su autonomía; que decir de conflictos obreros como el de la Huelga de NOTIMEX que después de dos años no encuentra una solución a sus demandas a pesar de que las autoridades del trabajo les han dado la razón jurídica, como tampoco podemos  dejar  de   mencionar a  los   padres y familiares de los estudiantes normalistas desaparecidos de Ayotzinapa que aún no encuentran la verdad y tampoco la justicia.

 

En otro plano, se ha desatado una ofensiva patronal en contra de los derechos adquiridos    por las y los trabajadores como el de la Contratación Colectiva y la Jubilación. Es el caso de los compañeros del Sindicato de Telefonistas de la República Mexicana (STRM), cuya    empresa, TELMEX, pretende modificar su régimen de jubilación en detrimento de sus    trabajadores y trabajadoras. Las amenazas también vienen de afuera, la UNESCO está    profundizando un discurso privatizador de “la educación”, al pretender entregar al capital    financiero transnacional el futuro de un bien de la humanidad aprovechando, al mismo    tiempo, las nuevas tecnologías para desaparecer la profesión docente.

 

En este contexto, no podemos dejar de rechazar los ataques al sindicalismo democrático e     independiente. Desde el gobierno federal se escuchan voces que acusan a nuestras organizaciones como no democráticas cuando todas ellas eligen a sus dirigencias mediante procedimientos democráticos constatados por las propias autoridades del trabajo.

 

No se critica, en cambio, al charrismo de los sindicatos corporativos que siguen maniatando a los trabajadores. No se habla del charrismo en el Sindicato Único de Trabajadores Electricistas de la República Mexicana (SUTERM), de los continuadores de Elba Esther Gordillo del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), tampoco de los herederos de Romero Deschamps y compañía. Estimamos que los afanes democratizadores del mundo laboral y sindical, desprendidos de la reforma laboral de 2019, no tienen futuro si se siguen sustentando en un trato privilegiado al aparato de control charro y de ataque a las vertientes democráticas del sindicalismo.

 

A contracorriente, es necesario lanzar nuevas iniciativas para la democratización de los    sindicatos en México, hay condiciones favorables para una nueva insurgencia sindical    aprovechando las nuevas condiciones de la reforma de libertad sindical del 2019. Para ello     se hace indispensable fortalecer la conciencia y movilización desde debajo de las y los    trabajadores con el propósito de sacudirse el yugo del charrismo sindical. Ejemplos, como    el de las y los obreros de la General Motors de Silao, Guanajuato, nos demuestran que este    objetivo es posible.

 

Por eso, desde el sindicalismo democrático e independiente de la Nueva Central de Trabajadores (NCT) seguiremos luchando día a día por los derechos de la clase obrera, en defensa de la autonomía y libertad sindical, por un alto a la precarización del trabajo, contra la pérdida del poder adquisitivo de los salarios y la depreciación de las jubilaciones pagadas en UMAS. Hacemos un llamado al movimiento sindical democrático e independiente a trabajar juntos una agenda política propia que responda a los intereses de clase de las y los trabajadores en torno a la defensa de nuestras conquistas laborales y libertades democráticas que en los últimos años han sido pisoteadas por los neoliberales.

 

Que este Primero de Mayo la unidad de los trabajadores organizados del campo y la ciudad,    los no organizados, los jóvenes y adultos mayores se oiga fuerte en el Zócalo de la Ciudad    de México para que nuestra voz sea escuchada. Luchemos por un régimen de seguridad    social y solidario, por un salario remunerador y empleos dignos, respeto al derecho de    Huelga y la Contratación Colectiva, no a la criminalización de la protesta social, ni un feminicidio más, pongamos un alto al avance del neoliberalismo voraz.

 

¡Con la unidad de laClase obrera internacional un Nuevo Mundo es Posible!

Ciudad de México a 1 de Mayo de 2022.

NUEVA CENTRAL DE TRABAJADORES.

Responsable de la publicación. C. José Humberto Montes de Oca Luna.

Coordinador Nacional de la Estructura Ejecutiva de la NCT.

 

 

 

 

 

Sindicato Mexicano de Electricistas, Todos los Derechos Reservados 2019

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